¿Qué es un paraíso fiscal?

Fundamentalmente un paraíso fiscal es un territorio donde se establece una legislación en materia tributaria laxa o nula, principalmente a los no residentes, con el objeto de atraer capitales de otros territorios, ya sean de origen lícito o ilícito. Se puede decir con rotundidad que son los agujeros negros de la economía moderna.

Pero esto no define completamente a un paraíso fiscal, en verdad, la raíz de su naturaleza reside en el secreto bancario y registral. Pero con el tiempo tampoco fue suficiente, ahora los paraísos fiscales ofrecen toda una serie de servicios contables, legales y comerciales que se ofertan en forma de “pack” a las grandes empresas y patrimonios. Es precisamente por esto que los defensores de los paraísos fiscales evitan dicha denominación en favor de “centros de servicios financieros”, como si los downtown de las grandes urbes fueran meros rastrillos.

Los paraísos fiscales se sustentan en base a los reducidos gravámenes pero exponenciados por el gran volumen de capitales “custodiados”, pero también por precios o tasas por diferentes conceptos, que como se puede entender, no llegan ni de lejos a las cuotas que dichos capitales deberían soportar en sus países de origen. Es curioso que, por ejemplo, las Islas Vírgenes posean 20 empresas por habitante.

¿Cúal es la función de dichas empresas? Obviamente reducir la imposición sobre producción foránea. Se utilizan como empresas pantalla que realizan labores de intermediación comercial. Por ejemplo, empresas que externalizan su producción en países del Este Asiático intermedian sus relaciones comerciales con Europa a través de sociedades radicadas en paraísos fiscales jugando con los márgenes de compra-venta, ya sean activos tangibles o intangibles.

¿Cómo se sostienen? Gracias a la dominación que ejerce la ideología neoliberal (fundamentalismo de mercado lo llaman otros) sobre los “policy makers” a nivel global. Las multinacionales, las entidades de crédito demasiado grandes para quebrar, las agencias de rating y los conglomerados auditores forman parte de un sistema “canibal” que se reinicia cada cierto espacio de tiempo con fondos públicos. Este sistema financiero sabe muy bien lo que es el riesgo moral, son meros apuntes contables, lo que una noche te quita un crash bursátil…la siguiente mañana te lo dará en forma de bonos del tesoro público con el dinero de todos. Hagan juego.

Principios tributarios y paraísos fiscales

Documental de “Documentos TV” RTVE

Recordemos que el artículo 31 de la Constitución Española y el artículo 3 de la Ley General Tributaria exponen los principios básicos de ordenación del Sistema Tributario Español:

  1. Generalidad, es decir, todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica.
  2. Capacidad económica, justicia y progresividad, es decir, la igualdad responde al principio de progresividad en la contribución.
  3. No confiscatoriedad, es decir, el sistema tributario no será en ningún caso incompatible con el derecho a la propiedad privada salvaguardado en la Constitución.

Es evidente que los poderes públicos no están haciendo cumplir dichos principios, incluso el de no confiscatoriedad en lo relativo a la tributación de las clases medias, evidenciando la falta de voluntad política de luchar contra el fraude fiscal.

 

El fraude del gasóleo adulterado, también es fraude a Hacienda

http://noticias.lainformacion.com/espana/la-red-que-adulteraba-gasoleo-defraudo-5-5-millones-a-hacienda_Xp5eJcFC9OMh6la9ZjNRk1/

Esquema de fraude:

  1. La empresa “x” compra gasóleo agrícola bonificado fiscalmente en el Impuesto especial sobre hidrocarburos a un mayorista. Ej: compra 1000 litros al precio “y” + 78€, en vez de y + 307€ del impuesto sobre fabricación de gasóil turismos.
  2. La empresa “x” procesa el combustible modificando su color (imprescindible a objeto de inspección) y densidad.
  3. Pongamos que una empresa “z” vende al público el gasóil mediante la siguiente ecuación: Precio = y + 307€ + tipo estatal sobre venta minorista + tipo autonómico + margen de beneficio. Mientras, la empresa defraudadora: Precio = y + 78€ + tipo estatal sobre venta minorista + tipo autonómico + margen de beneficio (mayor que en empresa “z”).
  4. La venta a precio más competitivos aumentaba el beneficio por litro vendido y hacia que otros distribuidores se interesaran por el producto adulterado para venderlo en sus gasolineras, multiplicando los beneficios.
  5. La empresa “x” solicita a Hacienda la devolución del impuesto especial de hidrocarburos (78€) soportado en la compra al mayorista.
  6. El fraude asciende a la diferencia entre tipos impositivos (307€-78€).