El origen de las mercancías

La correcta aplicación de los beneficios arancelarios así como la gestión de las restricciones cuantitativas a la importación de ciertas mercancías exige la adopción de una precisa normativa aduanera que delimite cual es el origen concreto de la mercancía.

El Código Aduanero Comunitario distingue dos tratamientos diferentes:

  1. Normas generales o no preferentes para mercancías con origen en países con los que no existan relaciones específicas.
  2. Normas preferenciales acordadas con países beneficiados de acuerdos internacionales concluídos con la UE, ya sean acuerdos bilaterales o multilaterales. El régimen preferencial suele llevar acompañado un requisito en forma de certificación de origen expedida por las autoridades aduaneras del país exportador.

Debido a esta disyuntiva, determinar el origen de la mercancía es de sustancial importancia.

Se considerarán mercancías originarias de un país, a las obtenidas enteramente en el mismo. También, cuando una mercancía se obtenga a través de productos importados y haya sido objeto de transformación suficiente (genere un cambio de partida o un valor añadido que supere un determinado porcentaje del valor total del producto, o transformaciones que se especifiquen expresamente en el acuerdo comercial). También cuando la mercancía sea transportada directamente desde el país beneficiario del acuerdo al país de exportación.

Así, el concepto es el de transformación sustancial, económicamente justificada y que haya conducido a un producto nuevo.

La ambigüedad de estos criterios conlleva grandes dificultades para su aplicación. Para intentar paliar esas dificultades, la Comisión Europea ha elaborado una serie de criterios interpretativos disponiendo, por ejemplo, el valor añadido mínimo que deben comportar las transformaciones o elaboraciones en cuestión. También el Tribunal de Justicia de la UE ha especificado, en los casos sometidos a su jurisdicción, qué transformaciones confieren origen y cuáles no.

De todas formas, la dificultad sigue ahí, puesto que son las autoridades tributarias las que llevan la carga de la prueba al denegar el origen a una mercancía.

A este respecto, debido a la competitividad del sector textil, la Comisión Europea ha desarrollado reglamentariamente normas específicas para que el valor de las materias no originarias (de país preferencial) incorporadas en la fabricación no sobrepase determinado valor y estemos ante un caso de dumping.